
Los enredos de los personajes de esta serie de vampiros y otros personajes sobrenaturales son muy entretenidos. Pasan tantas cosas en cada capítulo que siempre hay para todos los gustos. La vida y ventura de Sookie Stackhouse, interpretada muy bien por Anna Pakin – que gano un Oscar con solo 11 años por su natural actuación en El Piano – gira en torno a un elenco de hombres que ha sido cuidadosamente escogido para agradar a la vista: Bill Compton -Stephen Moyer- , Erick Norman -Alexander Skarsgård- y Alcide Herveaux -Joe Manganiello.
En esta cuarta temporada Sookie se enamora finalmente del guapisimo Erick Norman, que a sido hechizado por una poderosa bruja que vuelve del pasado para tomar venganza y le deja sin recuerdos por lo que le quita toda su esencia maléfica y lo deja manso como un corderito. En tanto Bill, que ha perdido el interés de su adorada Sookie tiene que lidiar con ser el Rey de Luisiana, estado donde se escenifica la serie, y afrontar toda la burocracia que el cargo le impone.
El serial plantea un gran número de sub tramas donde se tocan gran variedad de tópicos: hombres lobos, hombres pantera , metamorfos, brujería… Las relaciones que se establecen entre los humanos y estos personajes diversos están teñidas de amor, pasión, relaciones sexuales explícitas, homosexualidad y muerte.
Los personajes femeninos son también de vital importancia y de ellos mi preferida es Jessica, una vampira de reciente cosecha, creada por Bill, que mantiene un constante conflicto entre su nueva naturaleza chupa sangre y el amor que profesa por los hombres de True Blood.
La banda sonora de la serie es excelente empezando por el propio tema de presentación, I wanna do bad things to you.
Esta serie es sin duda una de mis preferidas y espero con ansiedad cada entrega. Eso si, la recomiendo en versión original y así podrán disfrutar del acento sureño de sus personajes, uno más de sus encantos.
No dejen de verla.

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